Entrenando Sobre el Hielo

Como ocurre en todos los deportes, el aspecto físico adquiere una gran relevancia entre los aficionados al patinaje sobre hielo. En conjunto con una alimentación saludable, un estilo de vida libre de factores deletéreos (tabaco, exceso de alcohol) y una adecuada coordinación cardíaca y respiratoria, el entrenamiento se considera un elemento de importancia destacada.

La práctica de ejercicios de resistencia, incluidos los procesos con pesas o barras de peso graduado, suelen ser de utilidad para el fortalecimiento de cuadriceps, isquiotibiales, gemelos, aductores y músculos pélvicos, todos ellos componentes fundamentales del tren motor inferior empleado en el patinaje.

Sin embargo, la fortaleza debe asociarse siempre con altos índices de elasticidad, para lo cuales los ejercicios de flexibilidad brindan el mejor complemento para combinar ambos factores. Tanto las mujeres como eventualmente los varones que se dedican al patinaje sobre hielo pueden practicar danza como un recurso adicional para mejorar la coordinación y asegurar la elasticidad apropiada en la musculatura de los miembros inferiores.

Por otro lado, si el objetivo excede la sola recreación y consiste en lograr un toque artístico para este deporte, el entrenamiento de saltos forma parte de las rutinas cotidianas, con el fin de dar lugar a la mayor destreza desde el punto de vista técnico.

Como ocurre con todas las disciplinas deportivas, el calentamiento previo representa un recurso que no puede pasarse por alto, dado que brinda protección contra lesiones musculares y ligamentarias. Asimismo, la correcta hidratación y la elongación al finalizar la práctica mejoran el rendimiento y permiten aprovechar al máximo las ventajas y el placer originados en el patinaje sobre hielo.

Imagen: Ice Temuco

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