El 10º aniversario de la amenaza de bomba en el Bernabéu

Muchas veces sorprende el modo en el que pasa el tiempo, y es que nos encontramos ya “celebrando” el 10º aniversario de la amenaza de bomba que muchos de nuestros lectores recordarán se produjo en el Bernabeu y que dio lugar al desalojo por completo del estadio.

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La amenaza de bomba

Fue el 12 de diciembre de 2004 cuando se enfrentaban el Real Madrid y la Real Sociedad en un encuentro muy ajustado ya que cerca de la finalización del partido se mantenía un empate a uno en el Bernabéu.

Sin embargo, alcanzado el minuto 88 del encuentro Vicente José Lizondo que era el colegiado fue llamado por el cuarto árbitro Roberto Carlos Jallas para transmitir la llamada en la que amenazaban de la colocación de un artefacto explosivo en el estadio.

Al momento, el colegiado tomó la decisión de suspender el partido y proceder por supuesto al desalojo de todo el estadio pero sin causar el pánico entre los asistentes, evitando así males mayores.

El origen de la amenaza de bomba

La amenaza de bomba llegó a través de un comunicado que ETA hizo público mediante una llamada al diario Gara. Según el mismo, la banda terrorista tenía la intención de hacer estallar un artefacto a las 21:00 horas, es decir, poco después de lo que se suponía iba a ser la finalización del encuentro.

El proceso de desalojo tras la amenaza de bomba

Al recibir la noticia, el colegiado decidió comenzar con el desalojo tras la suspensión del encuentro, pero pese a las preguntas de jugadores y equipos técnicos decidió no informar de la noticia hasta que no se hubiese producido el desalojo por completo ya que de esta forma trataba de evitar que cundiese el pánico.

Bernabéu

Una vez salieron los jugadores se facilitó también la salida de los asistentes incluso a través del terreno de juego. Para ello se avisó por megafonía y se pidió que se procediese al desalojo de forma ordenada y ejemplar.

Al poco tiempo llegaron los artificieros de la Policía Nacional que ayudados por perros rastreadores buscaron por todo el estadio en busca del artefacto, aunque finalmente se trataba de una falsa amenaza de bomba.

El buen ejemplo de organización

No obstante, uno de los aspectos que más destacamos de este desalojo fue la fantástica organización de todo el equipo encargado de llevar a cabo el proceso.

Fueron suficientes tan sólo ocho minutos para que ambos equipos y por supuesto también todos los aficionados abandonasen el estadio y se colocasen en una situación segura; sin duda alguna un desalojo ejemplar y que acrecentó la confianza en los sistemas de seguridad tanto llevados a cabo por el equipo como en el mundo del fútbol en general.

En esencia, este falso aviso de bomba dejó patente que tanto los responsables del club como el colegiado y por supuesto también la Policía Nacional actuaron de forma sobresaliente, y pese a que finalmente no existió ninguna explosión, estamos convencidos de que el proceso se llevó a cabo de la forma adecuada y en caso contrario habrían salvado vidas.

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